La carretera

 

Y es aquí,

mientras recorro carreteras infinitas,

donde el recuerdo me envuelve con sus alas del presente.

Cómo querer olvidar lo que un día fue.

( Y ya no es).

Y el recuerdo parece querer evocar a la memoria,

querer querer de nuevo aquello que una vez se quiso.

(Pero ya se fue).

 

Ve(r)sos

Neruda también escribe esta noche.

Los dos escribimos los versos más tristes;

pensamos que te sentimos,

sentimos que no te tenemos,

que te hemos perdido.

Queremos querer sentir que los dos te quisimos,

y versar al verso,

y olvidar al olvido.

Y de pronto, tú, porque sí.

Tú y yo,

escuchando cómo cae la noche, inmensa,

entre nuestros brazos.

Y tu voz me toca,

y las palabras se hacen viento.

Y te desvaneces conmigo;

nos desvanecemos.

Y es aquí, donde cobran más sentido que nunca los ve(r)sos.

2016-08-09 (2)

La niña de arena

El sol, el mar, una niña y su castillo de arena. 

La niña ríe, la niña juega sin saber, construye su castillo de arena paso a paso, con paciencia, y vuelve a empezar, una y otra vez. Y no se rinde, a pesar de los constantes golpes del mar, que le recuerda quién es.

Ahora supongamos que somos arena, arte, y que el mar es la vida, proclamándose desastre. 

Y digo arte, y digo desastre, porque, qué bonito es poder moldear tanto nuestra vida como la de los demás, el saber reconstruirse, cambiar de estrategia, luchar contra vientos y mareas que borran huellas (o al menos lo intentan).

Y es que el desastre es vida,

y qué bonito desastre eres, vida. 

El juego del amor

Al amor le gusta jugar

(a disfrazarse);

hacerse cuestión,

proclamarse duda inexplicable.

Amor busca incendio

como ciego poder ver;

saberse capaz de encender su propia ceniza,

de arrasar ante todo lo que aún le falta por entrever.

Al amor no le gusta pensar todo,

mas piensa que todo lo sabe.

Y ese todo es todo un misterio

que en verdad nada sabe.

Amor busca la mirada del poeta

como naúfrago a su isla;

o, tal vez el poeta la busque,

porque no hay mirada viva que sin él subsista.

El amor implica batalla,

la propia lucha del ser contra el ser,

el convertirse en tu propio héroe,

y vivir con la ironía de haber sido rescatado

por aquello que una vez hizo que te perdieras.

Y es que amor no busca ser piedra

y finalizar insensible el recorrido,

amor se busca a sí mismo y se encuentra,

mientras se pierde por el camino.